La crisis de Europa es la más grave desde la Primera Guerra
Mientras el presidente del Banco Central de Europa anunciaba que se viven “tiempos dramáticos”, más de 10 mil griegos salían a la calle a protestar contra el ajuste del gobierno. Tiembla la fortaleza del euro.
Mientras 10 mil griegos exasperados por la crisis que vive su país se manifestaban en las calles de Atenas en contra de los ajustes, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, disparó ayer que los mercados se encontraban en “la situación más difícil desde la Primera Guerra Mundial”, al tiempo que descartó que Grecia abandone la Eurozona.
“Hemos vivido y vivimos tiempos verdaderamente dramáticos”, completó el funcionario europeo en declaraciones al semanario alemán Spiegel, al estimar que a finales de la semana pasada, durante la oleada de pánico de las bolsas europeas, “los mercados ya no funcionaban, era casi como la bancarrota de Lehmann Brothers en septiembre de 2008”.
En declaraciones explosivas, en las que estimó que la actual crisis sería mayor que el crac de 1930, Trichet clamó por nuevas medidas para combatir los problemas subyacentes. “Necesitamos estructuras mejoradas, para evitar y castigar las transgresiones. Hay que tener una adopción efectiva del control mutuo y sanciones para las violaciones del pacto de crecimiento y estabilidad”, aseveró el presidente del BCE. Ademas, Trichet pidió a los líderes europeos que redujeran sus déficits. “Saben lo que está en juego”, avisó el responsable de la institución emisora europea.
Con respecto a la salida de Grecia del bloque regional, lo descartó de plano: “No es una opción. Cuando un país entra en la unión monetaria, comparte con el resto de los países un destino común”.
La debacle económica es tan profunda que el gurú económico Nouriel Roubini aseguró que la crisis europea es tan estructural como la norteamericana y que se deben acometer serias reformas estructurales o la unidad monetaria podría romperse, dejando fuera a Portugal, Irlanda, Grecia y España. Los pronósticos de los líderes europeos varían entre el pesimismo y la alarma, pero todos perciben que la crisis puso a prueba a la Unión Europea y a las políticas de bienestar social.
El primer ministro portugués José Socrates pidió a los ciudadanos “un esfuerzo patriótico”, tras haber anunciado el jueves medidas de austeridad. “Sé que todos los portugueses están dispuestos a hacer un esfuerzo. Es importante que todos aporten una pequeña contribución”, aseveró el socialista, ante la amenaza de seguir los pasos de Grecia.
En tanto, las calles de Atenas se transformaron ayer en un hervidero cuando una marcha organizada por el Partido Comunista congregó a 10 mil personas, en contra de las políticas del primer ministro, Giorgios Papandreou.
La secretaría general de la agrupación política, Aleka Papriga, llamó a la “resistencia y sublevación” del pueblo helénico, a cuatro días de la huelga general prevista para el 20 de mayo, en protesta contra las reformas del sistema de pensiones, el retraso de la edad de jubilación y los recortes tanto en el sector público como en el privado. Los recortes anunciados por el Ejecutivo griego fueron el requisito que impusieron la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para aprobar hace una semana un plan de rescate de 110 mil millones de euros.
En otro nuevo dato financiero que causó preocupación, la agencia Moody’s rebajó la calificación de solvencia de nueve grandes bancos griegos, en una revisión a su último análisis. Una de las peor calificadas fue la entidad Marfin Egnatia Bank, que cayó a la categoría E, el último peldaño de Moody’s para bancos comerciales. Además, la agencia afirmó que el enorme lastre económico al que se enfrenta Grecia tiene un fuerte impacto en las condiciones financieras de la banca helena, que requerirá en el futuro de más asistencia.
El gobierno de Papandreou, acuciado por una deuda del 115% de su PBI, teme que la conflictividad social explote en las calles y se revivan los incidentes que culminaron con tres muertos al incendiarse un banco durante una protesta, el 5 de mayo.
El ajuste presupuestario se convirtió ya en un círculo vicioso en el que los mercados no confían en la capacidad real de los gobiernos para realizar recortes; los recortes obstaculizan la recuperación de la economía y sin recuperación empeoran las cuentas de los Estados. Acorralados entre la especulación financiera y las demandas sociales, los países en crisis se abrazaron a planes de austeridad para obtener financiamiento de los organismos internacionales.
José Luis Rodríguez Zapatero, José Sócrates y Giorgios Papandreou, todos gobernantes socialistas, atacaron el abultado déficit recortando el sueldo de los trabajadores y las pensiones de los jubilados, primeras víctimas de la crisis continental.
La crisis es tan grande que, según el diario El País, que cita a Rodríguez Zapatero, el presidente francés Nicolas Sarkozy llegó incluso a amenazar a la canciller alemana Angela Merkel con sacar a Francia del euro. Esta información fue desmentida el viernes por el gobierno español, pero se difundió tan rápido que demuestra el grado de crispación e incertidumbre que existe en Europa en medio de lo que todos saben cómo se inició, pero nadie se atreve a pronosticar cómo terminará.
Estados Unidos quiere paz para los mercados
En consonancia con el rol activo del presidente Barack Obama en la crisis económica europea, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, descartó ayer el peligro de una desintegración de la Eurozona, ante los temores de que Grecia decidiera abandonar el bloque monetario.
Consultado por la cadena Bloomberg TV respecto a una declaración del asesor económico de la Casa Blanca, Paul Volcker, que mencionó la posibilidad de “una eventual desintegración del euro”, Geithner expresó su confianza en la capacidad de los países de la Unión Europea de solucionar los problemas económicos y de deuda. “Creo que Europa tiene la capacidad de salir. Pienso que están comprometidos en solucionar el problema y y que lo harán”, afirmó el funcionario.
Por su parte, Obama exhortó ayer al Senado de su país a aprobar la reforma de Wall Street, argumentando que ayudaría a asegurar el futuro económico de su país. “Lo que hará este fuerte proyecto es importante, y llamo al Senado a aprobarlo lo antes posible, así podemos asegurar el futuro económico de Estados Unidos en el siglo XXI”, agregó el primer mandatario, que también prometió la reforma a las entidades financieras más amplia desde la depresión de la década de 1930. Hasta el momento, los líderes republicanos se opusieron al proyecto, que busca imponer regulaciones más duras a los bancos e instalar un nuevo organismo de protección al consumidor financiero.
En momentos en los que desde Europa se señala a la actual crisis como la más grave desde la Primera Guerra Mundial, el jefe de Estado norteamericano calificó esta semana el ajuste anunciado por José Luis Rodríguez Zapatero como “valientes medidas”, luego de comunicarse telefónicamente con el dirigente socialista y expresarle su apoyo. Sin embargo, la prensa española denunció el brusco viraje de la Moncloa y relacionó esa decisión con la llamada de Obama.
Fuente: www.diarioperfil.com.ar
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