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Repercusiones del desplazamiento de los titulares de la AFIP y la Aduana
Una insólita situación originada en la falta de respeto al orden jerárquico, referida a la oportunidad en que se dieron a conocer a la opinión pública algunas falencias del control Aduanero (conocido como Sistema María) y su posible reemplazo, motivó la decisión presidencial de reemplazar al Administrador Federal de Ingresos Públicos, Lic. Alberto Abad, y al Director General de Aduanas, Dr. Ricardo Echegaray.
Ello ocurrió a pesar de los éxitos obtenidos por ambos funcionarios en sus respectivas gestiones, tanto en lo que se refiere al aumento de los niveles de recaudación impositiva como en lo relativo a las mejoras en la calidad institucional de la Administración.
Diario Clarin
Cristina echó a los jefes de la AFIP y la Aduana por una dura interna
A las 20,50 de anoche el jefe de Gabinete Alberto Fernández anunció que la presidenta Cristina Fernández había aceptado la renuncia "por motivos personales" del jefe de la AFIP, Alberto Abad y el director de la Aduana Ricardo Echegaray, quienes desde hace meses mantenían una fuerte disputa . La pulseada se hizo evidente días atrás y Cristina la saldó sacándolos a ambos del Gobierno.
El martes 11, Clarín había adelantado que se había salido de madre la interna larvada que enfrentaba a Abad con Echegaray. "Estalló la interna y dicen que el jefe de la Aduana será relevado" fue el título de ese día.
El primero en hacer pública la pelea fue Echegaray: denunció que el "sistema María" que se usa en la Aduana para controlar lo que ingresa y sale del país tenía muchas fallas. Abad enfureció porque Echegaray había hecho público el diferendo y replicó que "no podía darse información de cuestiones internas". Es más: se supo que Abad puso entonces un plazo -el lunes pasado- para que el Gobierno definiera la situación. Lo que es decir, que le pidiera la renuncia a Echegaray.
El ahora ex jefe de la Aduana, un pingüino íntimo de Rudy Ulloa y amigo de Néstor Kirchner se sentía seguro en su sillón por esos respaldos. Aunque repetía su muletilla de que él "era un cuadro" y estaba dispuesto a hacer lo necesario por la salud del "proyecto".
Ayer, conocidas las renuncias, cada cual contaba su versión de esta película. En el entorno de Abad se empeñaban por aclarar que el ahora ex titular del AFIP había renunciado al saber que Echegaray seguiría en el cargo y que lo obligarían a una forzada convivencia. "Fue Abad el que renunció porque no quería ser otro (Martín) Lousteau", decían sus allegados, en alusión a su pulseada con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
Desde el otro lado aseguraban que el influyente Ulloa lo llamó ayer por teléfono a Echegaray para decirle: "Con vos está todo bien". En forma similar, lo habría tranquilizado un día antes, dicen, el propio Kirchner.
La versión del Gobierno se ubica en un punto intermedio: fuentes oficiales le dijeron a este diario que el jefe de Gabinete lo llamó por teléfono a Abad para comunicarle: "Te tengo que pedir la renuncia". Similar y expeditivo trámite habría llevado también adelante con Echegaray.
Las fuentes consultadas dieron cuenta también de que la Presidenta, una vez que el tema se había ventilado por los diarios, se convenció de que en esa disputa no podía haber ganadores y perdedores y que si uno se iba también tenía que irse el otro.
La comunicación de la noticia fue sorpresiva y estuvo a cargo del jefe de Gabinete, quien en una conferencia de prensa que apenas duró un par de minutos reveló que el nuevo director de la Agencia Federal de Ingresos Públicos será el licenciado Carlos Fernández, actual secretario de Ejecución Presupuestaria de la Jefatura de Gabinete. Ayer, el jefe de Gabinete -con rostro visiblemente cansado- no permitió que se le hicieran preguntas ni explicó las razones de las renuncias de Abad y Echegaray. Sólo dijo que "estos funcionarios presentaron sus respectivas renuncias y la Presidenta se las aceptó".
Lo único que agregó fue que un estrecho colaborador suyo -Carlos Fernández- se pondrá al frente de la AFIP a partir de la semana que viene. No se sabe quién reemplazará Echegaray.
Abad entregará una AFIP que batió récords históricos de recaudación y que mantiene una preocupación como es el combate contra la evasión, sobre todo, de los que más tienen.
Perfil de Alberto Abad
EDAD:63 AÑOS
ANTECEDENTE: BAJO SU PRESIDENCIA, LA AFIP LOGRO UN NIVEL DE LA RECAUDACION INEDITO.
Alberto Abad se hizo cargo de la AFIP el 6 de enero de 2002, en la gestión de Eduardo Duhalde. Luego mantuvo una buena relación con Néstor Kirchner, quien lo ratificó en su cargo. Tenía mandato hasta el 31 de diciembre de este año y buena llegada tanto a la presidenta Cristina Kirchner como con al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
La jefatura de la AFIP no fue su primer cargo público. Antes había sido Síndico General de la Nación (SIGEN) e interventor del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados, entre otros puestos políticos.
Después de un primer año con la recaudación cayendo en picada junto con el resto de la economía, a Abad le tocó administrar la época de las vacas gordas. Desde 2003 los ingresos fiscales crecieron año tras año, impulsados por los nuevos tributos -como las retenciones a las exportaciones- y por la mayor actividad económica. En 2007 la recaudación llegó a un récord, bordeando los 200.000 millones de pesos, 33% más que el año anterior. Y este año apunta a superar la cifra porque en el primer bimestre aumentó 48%, en medio de la mayor presión fiscal de la historia.
A Abad le gustaba resaltar que la recaudación también crecía por un mayor cumplimiento fiscal. Así atribuía una parte del mérito a la mayor fiscalización ejercida por la AFIP, y otra parte a la "creciente responsabilidad" desarrollada por los contribuyentes.
Perfil de Ricardo Echegaray
EDAD: 42 AÑOS
ANTECEDENTE: FUE TITULAR DE LA ADUANA EN RIO GALLEGOS CON KIRCHNER GOBERNADOR.
Hace nueve días, cuando estalló la interna y Ricardo Echegaray parecía con un pie afuera de la jefatura de la Aduana, el funcionario declaró: "Me trajeron por un proyecto político y no pienso renunciar". Pero, como fiel soldado kirchnerista, se ocupó de aclarar: "Si me piden que me vaya, me voy". Ayer, Cristina Fernández de Kirchner se lo pidió y Echegaray cerró la puerta de su despacho por última vez. La misma puerta había abierto en julio de 2004 cuando Néstor Kirchner lo llamó a Río Gallegos para decirle que lo necesitaba en Buenos Aires.
Abogado especializado en comercio exterior, 42 años, nacido en Punta Alta, Echegaray se jacta de decir que él pertenece al "Frente para la Victoria", una manera elegante de hacer público su relación incondicional con los Kirchner. En círculos políticos es considerado un "pingüino": con el ex presidente militaron juntos en el PJ y reforzaron su afinidad cuando Kirchner era gobernador de Santa Cruz y Echegaray trabajaba en la DGA de Gallegos.
Echegaray, un aduanero con más de 18 años de experiencia (contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo recorrió todas las aduanas latinoamericanas), había arribado en 2003 a la dirección de la Aduana de Río Gallegos y un año después accedió al cargo al que renunció ayer como reemplazante de José Sbatella. Con Alberto Abad, su jefe, nunca se llevaron bien. Desde hace un tiempo, dicen, ni siquiera se dirigían la palabra.
Fuente: Atilio Bleta. Diario Clarín. Miércoles 19 de marzo de 2008.
El Gobierno justifica la salida de los jefes de la AFIP y la Aduana con que dejaron "expuesto" su conflicto
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, justificó hoy el despido del titular de la AFIP, Alberto Abad, y del director de la Aduana, Ricardo Echegaray, por el hecho de que ambos dejaron "expuesto" un conflicto sobre controles en el segundo organismo, aunque consideró que ambos fueron "grandes funcionarios".
También negó que el ponerlos en un plano de igualdad, aunque Abad fuera superior de Echegaray, haya implicado una "desautorización" al saliente titular de la AFIP.
Fernández, en diálogo con radio Mitre, explicó el despido de los dos en que "llevan a un punto de tensión" sus diferencias "donde la presidenta (Cristina Fernández) decide aceptar sus renuncias".
La renuncia de ambos funcionarios puso fin a una dura puja interna entre ambos a raíz del cambio del sistema informático aduanero para controlar las exportaciones e importaciones, entre otros motivos.
Abad había ingresado a la AFIP en 2002 durante el gobierno de Eduardo Duhalde, mientras que Echegaray llegó a Aduanas en 2004, con la gestión de Néstor Kirchner, luego de haberse desempeñado como director de la Aduana de Ríos Gallegos, Santa Cruz.
Ambos funcionarios venía enfrentados desde que Echegaray ingresó a Aduanas y la disputa explotó cuando el segundo salió públicamente por los medios de comunicación a anunciar que iba a llamar a una licitación internacional para reemplazar al "Sistema María", que involucraba sumas varias veces millonarias.
El principal cuestionamiento que hacían desde la gestión de Echegaray es que el "Sistema María" tenía un desarrollo que databa a la etapa previa al surgimiento de Internet, por lo que estaba hecho con tecnología de la década del 80, y que ello ofrecía "limitaciones", para controlar las operaciones de importaciones y exportaciones.
En reemplazo de Abad llegará a la AFIP Carlos Fernández, quien hasta ahora se desempeñaba como secretario de Ejecución Presupuestaria de Jefatura de Gabinete. Aún no se difundió quién reemplazará a Echegaray.
Fuente: Diario Clarín. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Diario La Nación
En plena interna, caen Abad y Echegaray
La presidenta Cristina Kirchner puso fin ayer a la última pelea interna que había estallado en su gobierno: decidió echar al administrador federal de ingresos públicos, Alberto Abad, y al director de la Aduana, Ricardo Echegaray, ambos enfrentados históricamente, pero que en los últimos días habían protagonizado una dura disputa pública.
A las 17 llegó al despacho de la Presidenta la renuncia de Abad, un hombre que responde al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Dos horas más tarde apareció el texto de Echegaray, un "pingüino", según la jerga santacruceña, de lazo directo con el ex presidente Néstor Kirchner.
"Motivos personales", alegó Alberto Fernández cuando anoche, poco antes de las 21, anunció en la Casa Rosada que la Presidenta les había aceptado la renuncia a ambos.
En lugar de Abad asumirá la semana próxima Carlos Fernández, actual secretario de Ejecución Presupuestaria de la Jefatura de Gabinete y ex ministro de Economía en el mandato de Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires.
El jefe de los ministros logró así colocar un hombre de su confianza a la cabeza de la AFIP. Aún no se definió quién reemplazará a Echegaray, que en los hechos será un subalterno del nuevo titular de la AFIP.
Abad le había pedido la renuncia a Echegaray hacía más de una semana, después de que el ahora ex director de Aduanas cuestionara, en una nota que publicó LA NACION, el sistema de control de las importaciones y las exportaciones, conocido como María. En esa primera reacción, quien buscó calmar los ánimos fue Alberto Fernández, siempre por pedido de Cristina Kirchner. Le recriminó a Echegaray que hiciera cuestionamientos públicos, pero le dijo que podía ayudarlo. "Yo no renuncio", contestó entonces Echegaray.
El silencio posterior a la disputa selló la suerte de ambos. Cristina Kirchner esperó un tiempo porque en el mismo momento había estallado otra cara de la interna kirchnerista: la pelea entre el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, por el controvertido índice de precios al consumidor (IPC).
Sólo ayer la Presidenta decidió la salida de los dos funcionarios, fiel a la lógica del poder que profesan los Kirchner: no ganan ni unos ni otros. "Es un delirio que se cuestionen a través de los medios. Eso para la Presidenta es inaceptable", dijo a LA NACION un ministro nacional. El funcionario destacó, de todas maneras, que la decisión de la Presidenta no tiene nada que ver con la gestión que desempeñó cada uno.
"Bien parado"
"Soy un funcionario de carrera y me voy bien parado", dijo anoche Echegaray a LA NACION en un corto diálogo telefónico. Se excusó, no obstante, de hacer más declaraciones sobre su alejamiento del Gobierno. Apenas argumentó que la decisión de la Presidenta buscó "descomprimir la situación" a la que había llegado el enfrentamiento con Abad.
En su entorno, no obstante, parecían mostrar que el ex funcionario había salido airoso de la pelea. Cuando la disputa se hizo pública, se especuló con que Cristina Kirchner podría inclinarse por Abad, en virtud del buen desempeño que tuvo como administrador desde el inicio de su gestión, en 2002.
Según razonaban allegados a Echegaray, Abad -como su jefe- podría haberlo echado. "Alguien frenó esa decisión", destacaban anoche cerca del ex director de la Aduana. "El renunció, yo renuncié", se lo escuchó decir a Echegaray, que había tenido el mismo cargo en Río Gallegos, junto a Kirchner.
En una medida sin precedente, como titular de la Aduana, Echegaray había pedido a la Justicia que interviniera el sistema María ante la detección de casos de vulneración y manipulación del software que registra y controla todas las importaciones y exportaciones del país. Después de que lo publicara LA NACION llegó la reacción de Abad, que dejó trascender a la prensa que los días del titular de la Aduana estaban contados.
"El sistema tiene deficiencias y se trabaja sobre ellas, pero Echegaray no puede salir a criticarlo como si fuera un analista externo, porque eso es lo mismo que decir que las fronteras son inseguras: ¿cuál es el mensaje que se les está dando a los operadores del sector: que no respeten el sistema?", se habían quejado entonces en la AFIP.
Ayer, la Presidenta puso su firma para terminar con la disputa entre sus subordinados. Según admitió un alto funcionario, en la Casa Rosada no está previsto que Abad o Echegaray sean reubicados pronto en algún otro sector del Gobierno.
Para la semana próxima, cuando regrese la Presidenta de pasar las Pascuas en El Calafate, decidirá quién será el próximo director de la Aduana, indicaron las fuentes.
Fuente: Mariana Verón. Diario La Nación. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Una pelea que tapó el tema de fondo
Nunca se llevaron bien, pero el enfrentamiento entre Alberto Abad y Ricardo Echegaray se endureció hasta alcanzar en los últimos días características de franca batalla.
Como director general de Aduanas, Echegaray dependía de Abad, titular de la AFIP. Pero esa dependencia sólo existió en el organigrama.
Echegaray se consideraba, y lo era, hombre de confianza de Néstor Kirchner y tenía vuelo propio. Sumaba, además, sus 18 años de carrera en la Aduana. Abad replicó eliminando de sus cargos en la Aduana a cinco personas de confianza de Echegaray.
Pero la lucha se descontroló cuando LA NACION reveló, el 8 del corriente, que Echegaray había pedido por escrito a la Justicia que interviniera el sistema informático María, que registra todas las importaciones y exportaciones, por considerar que es vulnerado y manipulado y permite operaciones de contrabando.
Por dos motivos, ese pedido a la Justicia cuya difusión les costó ayer sus cargos a ambos entrañaba una gravedad inusitada. Por un lado, el responsable de la Aduana reconocía que el sistema María, su herramienta para combatir el contrabando, no es confiable.
Por el otro lado, aunque Echegaray no lo plasmó en aquel primer escrito judicial del 27 del mes último, ni en otros cuatro que presentó días más tarde, era obvio para los conocedores del tema que cargaba la responsabilidad en la AFIP.
Porque si bien la Aduana usa el María junto con los operadores del comercio exterior, el responsable del sistema informático en sí, de sus fallas, de la necesidad de actualizarlo o de sustituirlo por otro más moderno, como pedía Echegaray, era y es la AFIP.
Tras la revelación de LA NACION, Abad y la Jefatura de Gabinete, principal apoyo de Abad, creyeron que la fuente de información era Echegaray -no lo era- y la semana última Abad, según tres fuentes oficiales, dio un ultimátum al Gobierno: si el lunes, por anteayer, Echegaray permanecía en su cargo, él se iba.
La pelea política entre ambos oculta un tema de fondo: la presunta manipulación del María y sus consecuencias.
En una causa por contrabando originada en una usurpación de CUIT mediante la manipulación del María, Echegaray aportó hace dos semanas una serie de actas de reuniones de la Comisión de Selectividad de la Aduana a las que asiste también personal de la AFIP. Esas actas registran, desde noviembre de 2006, la vulnerabilidad del María.
En el acta del 8 de marzo del año pasado se afirma que la usurpación de CUIT "representa una variable de riesgo altísimo, principalmente para el control de posibles acciones de narcotráfico".
Tal vez Echegaray haya pedido a la Justicia la intervención del María como un arma contra Abad.
Pero funcionarios de la Aduana y operadores de comercio exterior repiten que el María debe ser actualizado o reemplazado, y está presupuestado el dinero para ese reemplazo o actualización.
Su vulnerabilidad ya ocasionó una muerte: la de Gabino Sánchez, jefe de la Aduana de Bernardo de Irigoyen, en Misiones. Sánchez investigaba, precisamente, la manipulación del sistema María cuando, dos días después de que Echegaray presentara su primer pedido a la Justicia, lo asesinaron de un tiro en la cabeza.
Fuente: Jorge Urien Berri. Diario La Nación. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Diario Página 12
Botón rojo para los dos antagonistas de la historia
La disputa pública por espacios de poder entre Alberto Abad y Ricardo Echegaray, hasta ayer titular de la AFIP uno y director nacional de Aduanas el segundo, terminó haciendo saltar por el aire a ambos. La presidenta de la Nación, Cristina Fernández, les solicitó la renuncia a ambos ayer a última hora de la tarde, por intermedio del jefe de Gabinete. Abad le había reclamado en reiteradas oportunidades a la Presidenta la renuncia de Echegaray, pero su actitud de responder a través de los medios a los embates de su subordinado, en lo formal, terminó agotando la paciencia de la titular del Ejecutivo. Para evitar que el desplazamiento de Abad se convirtiera en una definición de la puja a favor de su contendiente, anoche se decidió que Echegaray corriera la misma suerte. De inmediato se anunció que Carlos Rafael Fernández, actual subsecretario de Evaluación Presupuestaria de la Jefatura de Gabinete, reemplazará a Abad como administrador federal de Ingresos Públicos.
La pelea de Abad por controlar la Aduana se inició casi con el comienzo de su gestión, en enero de 2002, acompañando el gobierno transitorio de Eduardo Duhalde. El entonces diputado chubutense Mario Das Neves fue puesto al frente de la Aduana, con un alto perfil después de las denuncias sobre la Aduana paralela hechas desde el Congreso durante el gobierno anterior. Abad nunca logró tenerlo bajo su total control, lo cual terminó desatando un conflicto entre ambos. A Das Neves lo reemplazó José Sbatella, un kirchnerista bonaerense que, pese al más bajo perfil y el mayor disciplinamiento que su antecesor, no pudo evitar chocar con Abad. Por segunda vez, el titular de Aduanas resultaría el fusible en el conflicto.
La llegada de un “pingüino” al cargo, Ricardo Echegaray, sólo cambió las características de los cruces con su “superior” en el organigrama. Abad, confiado en el respaldo de Alberto Fernández, intentó seguir avanzando sobre el control de los pasos fronterizos. “Tenía un guiño para consolidar su proyecto de agencia única”, aseguraron anoche desde las filas del ex titular de la AFIP. Pero Echegaray no estaba dispuesto a ceder en su autonomía. Y no lo ocultó ni siquiera en público.
Iniciada la gestión de Cristina Kirchner, Abad creyó llegado el momento de concretar la operación de conquista de espacios. En pocas semanas, reemplazó a cinco funcionarios de áreas clave de la gestión de Aduanas. Incluso a la “número dos” de Echegaray, María Tirabassi, una íntima del funcionario, por Ivana Bronzovic. Esta última, una funcionaria de Aduanas de no muy buena relación con Echegaray, “parecía elegida a propósito para molestarlo”, fue la lectura que se hizo del cambio.
La disputa por la modificación del Sistema María, el sistema informático de control de Aduanas, fue la última excusa. Existía un acuerdo generalizado en que el Sistema necesitaba una renovación. Se estima que su costo ascendía a unos 80 millones de dólares, dinero que ya estaba en disposición de la Aduana. La discusión se limitaba a si se compraba un software como paquete cerrado, que dejaba en la Aduana el control exclusivo de las claves de acceso, o si la AFIP intervendría en el armado del sistema con equipos propios. Aunque no era una disputa menor, esta pulseada dio lugar a todo tipo de especulaciones que eran alimentadas, además, por la disputa real de espacios de poder entre los dos funcionarios.
La disputa por la licitación de las últimas semanas no fue más que una puesta en escena más de la pelea de arrastre. Las posiciones ya eran irreconciliables. Y aunque cada uno preveía el posible desenlace, resistieron sin moverse de su posición hasta el final. Abad insistió hasta el cansancio frente a la Presidenta reclamando el desplazamiento de Echegaray. Este, en tanto, buscó el respaldo de un viejo aliado, Néstor Kirchner, quien desde sus oficinas en Puerto Madero le reiteró un mensaje simple: “Quedate tranquilo, tené paciencia”.
Abad, sin respuesta a su reclamo por la cabeza de Echegaray, se fue el miércoles 12 al Sur, a relajarse anters de la definición inminente. Volvió el lunes a Buenos Aires a la espera de novedades. Se produjeron anoche, tras un encuentro tenso en el despacho de la Presidenta, con la presencia de Alberto Fernández y el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zaninni. Hubo un diálogo tenso entre el jefe de Gabinete y la Presidenta. Cristina fue tajante: “Abad se tiene que ir”. A esa altura, ya Alberto Fernández ni siquiera intentó defenderlo. Pero replicó que sería una mala señal política que permaneciera Echegaray en su cargo. Evaluaron políticamente la mejor salida, intercambiaron opiniones, Zaninni incluido –de los tres, el que mejor conoce a Echegaray–, y finalmente decidieron que también sería desplazado.
A las 20 exactamente, Alberto Fernández llamó al titular de Aduanas para comunicarle la decisión del Ejecutivo. Casi no hubo necesidad de explicar las razones. Menos de una hora después, el jefe de Gabinete iba a la Sala de Prensa de la Casa Rosada para hacer pública la “renuncia de ambos por razones personales”. Capítulo cerrado.
Anoche, en el Gobierno se lamentaban de haber perdido dos buenos alfiles. Un recaudador cuya eficiencia difícilmente reconozca parangón entre sus antecesores y un controlador de Aduanas que también supo ejercer con eficiencia el cargo. “Abad es de los pocos administradores que conoce a la perfección la normativa bancaria, el funcionamiento de las tarjetas de crédito, y toda una cantidad de condiciones tecnológicas que hacen a una moderna concepción del control impositivo”, señaló anoche un especialista que trabajó muy cerca del ex titular de la AFIP. Pero lo cegó su ambición de poder, dicen también. Una ambición que le hizo ganar más de un enemigo en distintas filas del Gobierno.
Fuente: Diario Página 12. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Una pelea perdida por empate
La Casa Rosada trató de evitar este desenlace, pero los desarreglos entre los dos protagonistas habían llevado a las cosas a un punto en que ya era preferible para el Gobierno el alejamiento de los dos. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner cortó de un plumazo la disputa que mantenían desde 2004, pero que se hizo pública este año, el titular de AFIP, Alberto Abad, y el jefe de la Aduana, Ricardo Echegaray. Los echó a los dos. El mismo Alberto Fernández trató de tapar lo inocultable y cuando hizo el anuncio anoche en la sala de periodistas de la Casa Rosada: argumentó que ambos renunciaron por razones personales.
Como no hay mal que por bien no venga, en reemplazo de Abad fue designado Carlos Fernández, un hombre de confianza del jefe de Gabinete, quien, entre otros cargos, fue ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, en la última etapa del gobierno de Felipe Solá. Ahora resta decidir quién reemplazará a Echegaray en la Aduana y si seguirá al frente de la DGI –el otro organismo que depende de la AFIP– Horacio Castagnola, de excelente relación con Abad.
Si bien no era un secreto que Abad y Echegaray se llevaron pésimo en los tres años y medio que tuvieron que trabajar juntos, desde enero pasado la pelea pasó la frontera de los medios de comunicación, algo que se considera una transgresión poco perdonable en la administración kirchnerista. Elípticamente Echegaray acusaba a Abad de sostener un sistema informático para el comercio exterior. Es más, anunció que llamaría a licitación para cambiarlo y pidió a la Justicia que, mientras tanto, interviniera el actual sistema. Abad lo reconvino con el argumento de que un proceso licitatorio de esta envergadura debía manejarse con cuidado porque implicaba millones de dólares. Además, le reprochaba que se metía en áreas que no le correspondían y terminó desplazando de la Aduana a 5 de los 14 directores, todos ellos de confianza de Echegaray.
Cada uno tenía su fortaleza y la ostentaba. Abad llegó a la AFIP el 6 de enero de 2002 en medio de la crisis en la que recién asumía la presidencia Eduardo Duhalde (antes se había desempeñado como síndico general de la Nación e interventor del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados). Pero Néstor Kirchner lo confirmó en el cargo –y Cristina también– por los buenos resultados en materia de recaudación. Echegaray, a quien erróneamente muchos consideran santacruceño (nació en Punta Alta, provincia de Buenos Aires), es un funcionario de carrera de la Aduana, pero trabajó muchos años en la Patagonia y en particular en Santa Cruz, donde trabó una fuerte relación con Kirchner.
Según interpretaban anoche funcionarios de la Casa de Gobierno, ante la consulta de Página/12, quizás Abad y Echegaray creyeron que sus puntos fuertes iban a prevalecer sobre los del otro. Y así lograr que el rival fuera destronado por la Presidenta. Por eso ambos parecieron desoír la advertencia que les habría hecho el jefe de Gabinete para que terminaran de pelearse, y más aún a través de los diarios.
La Presidenta ya había escuchado las quejas de Echegaray y quiso oír la otra versión en boca del propio Abad. Probablemente habrá observado parte de razón en ambos, diferencias irreconciliables y la necesidad de no dejar muy mal parado a uno de los dos echando sólo al otro. Esa razón, sumada al desairado reclamo de abstinencia mediática ya mencionado, habría llevado a CFK a un fallo salomónico en el que perdieron los dos.
Fuente: Diario Página 12. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Diario Infobae Profesional
Renunciaron Abad y Echegaray por pedido de Cristina Kirchner
De manera sorpresiva, el jefe de Gabinete Alberto Fernández comunicó a los periodistas presentes en Casa de Gobiernola renuncia de dos importantes funcionarios del área económica que, a la vez, mantenían un serio enfrentamiento entre sí en los últimos días.
Se trata del titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos, Alberto Abad, y de su subalterno y encargado de la Aduana, el santacruceño Ricardo Echegaray.
Los contactos entre ambos nunca fueron buenos, pero en los últimos días la comunicación se transformó en insostenible.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, anunció por la noche las renuncias y el reemplazo de Abad por el actual subsecretario de Evaluación del Presupuesto de la cartera a su cargo, Carlos Rafael Fernández.
"Ambos renunciaron por motivos personales", afirmó Alberto Fernández, en una conferencia fugaz en Casa de Gobierno, donde no se aceptaron preguntas.
El reemplazante de Echegaray todavía no fue anunciado.
Previamente, el jefe de Gabinete había compartido una reunión con la presidenta Cristina Fernández y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini, en el despacho presidencial. Allí se dieron las puntadas finales a la operación que resolvió el alejamiento de Abad y Echegaray, y que con un corte sorpresivo evitó inclinar la balanza a favor de uno u otro.
El conflicto entre Abad y Echegaray había llegado a un punto de no retorno, luego que recrudecieran los enfrentamientos entre ambos a raíz de diferencias de criterios en el sistema informático para las operaciones aduaneras.
Fuentes de la AFIP revelaron en su momento el disgusto de Abad, al enterarse por los medios cómo Echegaray informaba sobre los cambios en el Sistema Informático María sin consultarlo previamente con él, si se tiene en cuenta que desde 1996 que la Aduana depende de la AFIP.
Las disputas derivaron en sucesivos cambios en los organigramas que implicaban desplazamientos de personal de confianza de uno u otro funcionario, al punto que, de acuerdo con lo asegurado por fuentes del área, afectaba el normal desempeño del organismo.
Abad es una figura de permanencia en los diferentes gobiernos justicialistas, en los que se desempeñó como titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), interventor del PAMI y vicejefe de Gabinete durante la gestión de Carlos Menem, en tanto desde 2002 ocupaba la titularidad de la AFIP con los presidentes Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Echegaray es considerado dentro del ámbito oficial como un "pingüino", ya que colaboró por muchos años con Néstor Kirchner en la provincia de Santa Cruz, en especial en el Banco de la provincia.
Tensión
Por su parte, el jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, sostuvo hoy que la presidente Cristina Kirchner decidió aceptar la renuncia de Alberto Abad (titular de la AFIP) y Ricardo Echegaray (titular de la Aduana) "por la tensión que se ha generado entre los dos".
"Es poco lo que puedo agregar", dijo el funcionario en declaraciones radiales, y agregó que "es un problema que quedó expuesto. No tuvo nada de intriga palaciega, es algo público y notorio. Este tipo de cosas lamentablemente ocurren".
Indicó que "hay un debate público y notorio que la verdad lo exponen los medios y se llega a un punto de tensión", y recalcó que "aún los debates internos no deben tener las características que tuvo este debate".
"Para ser un buen funcionario hacen falta varias cosas, entre otras la mesura y a mí me parece que acá lo que pasó es un poco eso", remarcó el coordinador de ministros.
Fuente: Diario Infobae Profesional. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Quién es Carlos Fernández, el nuevo titular de la AFIP
El reemplazante de Alberto Abad al frente de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) es Carlos Rafael Fernández.
Se desempeñó entre mayo de 2006 y marzo del año pasado, al frente de la subsecretaría de Relaciones con las Provincias del Ministerio de Economía de la Nación.
Tras la salida de Gerardo Otero, el ex gobernador Felipe Solá designó a Fernández como titular de la cartera de Hacienda provincial.
Fernández, antes de su llegada al gobierno nacional en el 2003, tuvo a su cargo la subsecretaría de Política y Coordinación Fiscal bonaerense, por espacio de seis años.
Es Licenciado en Economía, egresado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de La Plata y especialista en Finanzas Públicas.
Fernández se desempeñó en 2002 y 2003 en el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires como subsecretario de Política y Coordinación Fiscal.
Durante su gestión en la cartera provincial, integró los gabinetes de los ex ministros Carlos Sarghini y de Gerardo Otero, a quien luego reemplazó.
Fernández pasó a cumplir funciones a nivel nacional durante el segundo trimestre de 2006, cuando Carlos Mosse fue designado al frente de la Secretaría de Hacienda.
Además, el futuro titular de la AFIP también se desmepeñó como representante titular por la Provincia de Buenos Aires en la Comisión Federal de Impuestos y como presidente del Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial del Ministerio de Economía y Producción de la Nación, entre otros cargos.
Fuente: Diario Infobae Profesional. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Diario Crítica de Argentina
Los titulares de la AFIP y la Aduana quedaron expulsados del Gobierno
El matrimonio Kirchner decidió cortar por lo sano y desplazó al titular de la AFIP, Alberto Abad, y al director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, enfrentados desde fines de enero en una feroz disputa interna. La tensión entre ambos había tomado tal estado público que echar a uno y mantener al otro habría hecho tambalear el equilibrio interno en la propia cúpula del Gobierno. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sólo explicó que sus renuncias se aceptaron “por motivos personales”. Y anunció que Abad será reemplazado por otro Fernández, Carlos, ex ministro bonaerense de Felipe Solá a quien guardaba desde diciembre en su banco de suplentes de la Jefatura.
Con la nueva incorporación, el jefe de Gabinete volvió a ver crecer su poder en el Gobierno. Ya colocó en los últimos meses gente suya al frente de la Administración de la Seguridad Social (ANSES), de la Sindicatura General y del PAMI. Días atrás también impuso a Vittorio Tachetti como vicecanciller.
En el microcosmos K, Echegaray exhibía el padrinazgo del ultrapingüino Néstor “Rudy” Ulloa y hacía alarde de una línea directa de comunicación con Néstor Kirchner. Fuentes de su entorno dijeron incluso anoche que por la mañana el ex presidente le había hecho llegar el mismo mensaje que en las últimas semanas: “Vos aguantá ahí”. La situación se revirtió al caer la noche, cuando Alberto Fernández lo llamó para pedirle la renuncia.“Yo estoy acá por un proyecto político y si tengo que dar un paso al costado, lo doy”, contestó, siempre según sus allegados.
Abad, en cambio, hacía su juego en la interna con el guiño del jefe de Gabinete. La pelea con su subordinado en la Aduana se desató el año pasado pero llegó al clímax a fines de enero último, cuando desde su escritorio empezó a desplazar a una treintena de funcionarios promovidos por Echegaray. Ahí ambos se retiraron el saludo. El jefe de la Aduana se atrincheró en su despacho de la calle Azopardo, con vista lejana a las oficinas de Kirchner en Puerto Madero.
La pelea por la renovación del sistema informático María, que se usa para catalogar los embarques que entran y salen del país, fue la excusa para hacer público el enfrentamiento. El jefe de la AFIP se sintió desafiado cuando Echegaray anunció una licitación para reemplazarlo, en medio de cuestionamientos de los agentes aduaneros de carrera y hasta de Alberto Abad y Ricardo Echegaray cometieron un pecado mortal para el kirchnerismo: dejaron trascender su pelea a los medios y operaron con fuerza uno en contra de otro. Es motivo suficiente para hacer enojar a Néstor Kirchner, y por ende a su esposa, Cristina. Aunque jamás lo van a admitir en público, Alberto Fernández les comunicó a ambos que debían dejar la administración pública porque así lo decidió el ex presidente. Cristina tenía agendada ayer a las 18.30 una reunión con el ahora ex titular de la AFIP. Aunque se dijo que iban a hablar del crecimiento del superávit, en realidad la charla se iba a centrar en su pelea con Etchegaray. Abad respondía a Fernández. A pesar de que tiene fama de técnico, es un animal político que se formó bajo la influencia del ex secretario general de la Presidencia menemista Eduardo Bauzá. Echegaray contaba con el apoyo de Rudy Ulloa, ex chofer de Kirchner y actual empresario de medios. Bronca y despido los exportadores e importadores. Aunque había consenso en la necesidad de modernizarlo y hasta un funcionario aduanero asesinado por investigar supuestas perforaciones de contrabandistas, desde el despacho de Abad se acusó a Echegaray de haber “regalado” la licitación, al anunciar que había 90 millones de dólares disponibles para la tarea.
Pero lo que eyectó a ambos del Gobierno fue el cruce de operaciones mediáticas con las que se castigaron mutuamente. Abad hizo trascender que renunciaría si no lo echaban a Echegaray, luego de que éste revelara al diario La Nación su iniciativa de hacer intervenir judicialmente el sistema María, bajo control de la AFIP. El jefe de la Aduana se agenció un oportuno viaje en silencio a Bahía Blanca. Desde allí leyó una portada del diario Clarín que lo daba por renunciado. Pero nadie le pedía la renuncia y él seguía en su despacho esperando, frente al Berni auténtico que tenía por sobria decoración.
Abad asumió al frente de la AFIP en plena crisis política, con Eduardo Duhalde como presidente, el 6 de enero de 2002. Kirchner lo adoptó y se lo heredó después a Cristina. Pero su mal carácter le había valido duros enfrentamientos con los dos antecesores de Echegaray, Mario Das Neves y José Sbatella. Consiguió echar a ambos. La tercera fue la vencida.
Bronca y despido
Alberto Abad y Ricardo Echegaray cometieron un pecado mortal para el kirchnerismo: dejaron trascender su pelea a los medios y operaron con fuerza uno en contra de otro. Es motivo suficiente para hacer enojar a Néstor Kirchner, y por ende a su esposa, Cristina. Aunque jamás lo van a admitir en público, Alberto Fernández les comunicó a ambos que debían dejar la administración pública porque así lo decidió el ex presidente. Cristina tenía agendada ayer a las 18.30 una reunión con el ahora ex titular de la AFIP. Aunque se dijo que iban a hablar del crecimiento del superávit, en realidad la charla se iba a centrar en su pelea con Etchegaray. Abad respondía a Fernández. A pesar de que tiene fama de técnico, es un animal político que se formó bajo la influencia del ex secretario general de la Presidencia menemista Eduardo Bauzá. Echegaray contaba con el apoyo de Rudy Ulloa, ex chofer de Kirchner y actual empresario de medios.
Cronología
• La pelea entre Alberto Abad y Ricardo Echegaray trascendió las paredes de sus despachos y se libró en las páginas de los diarios. En el código del kirchnerismo eso se interpreta como un quiebre de códigos.
• Abad pidió reiteradas veces la renuncia de Echegaray. La última, lo puso en términos de “es él o yo”.
• La enemistad que arrastraban explotó con la batalla por el Sistema María. Echegaray criticaba su funcionamiento y quería llamar a licitación para reemplazarlo.
• El titular de la AFIP consideraba que su supuesto subordinado Echegaray no le reportaba. El director de la Aduana se lanzó públicamente sin acordar con Abad contra el sistema informático. Fue la gota que rebalsó el vaso.
• En la AFIP deslizaron que Echegaray se preparaba a realizar una licitación poco transparente del sistema.
• Abad creía que contaba con el total respaldo del Gobierno para forzar la renuncia de Echegaray.
• En los últimos días, Abad hizo varias reformas en la estructura del organigrama de la Aduana. Desplazó, incluso, a varios directores, incluida su mano derecha, Silvina Tirabasi.
• En la interna del kirchnerismo, Abad se alineaba bajo el ala del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Echegaray hacía gala de su procedencia patagónica y su amistad con Rudy Ulloa. Militaba en el bando de los “pingüinos”.
• Ayer se fueron los dos.
Fuente: Alejandro Mercovich. Diario Crítica de Argentina. Miércoles 19 de marzo de 2008.
Una historia ya vivida.
Sbatella sigue subido al container
No se sabe si fue primero el huevo o la gallina: si el director nacional de Aduanas lanzó la denuncia que involucraba a gente cercana al titular de la AFIP cuando supo que éste se proponía desplazarlo o es que el jefe de la AFIP empezó a operar en favor del relevo cuando sintió que aquél lo rozaba con sus denuncias. Lo cierto es que el conflicto entre Alberto Abad, titular de la AFIP, y José Sbatella, director de la Aduana, llegó a un punto de difícil retorno. Los más cercanos a uno y a otro se reafirman en sus respectivas posturas (desde la AFIP con respecto a la necesidad de un cambio en la Aduana y desde ésta insisten en que terminar con los focos de corrupción implica afectar fuertes intereses que se resisten), en tanto que desde la Casa Rosada se habría pedido una “impasse” hasta la semana próxima, para que sean las máximas autoridades del Ejecutivo quienes definan.
La denuncia por contrabando, estafa y malversación de caudales públicos presentada por Sbatella ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico –sobre la que ayer informó en detalle Página/12– involucra, además de a dos ex ministros de Salud y una ex secretaria de Industria, a dos funcionarios aduaneros, Rubén Lagger y Pedro Girondin. El primero se desempeñaba como subdirector general de Legal y Técnica Aduanera, área que tiene a su cargo la interpretación de todas las normas que rigen los trámites de ingreso de mercadería. “Es donde se cocina el negocio grande”, describen sin eufemismos algunos viejos frecuentadores de los pasillos del único edificio de Azopardo al 300. Desde allí, sugiere la denuncia formulada por Sbatella, se habría “admitido, tolerado o facilitado” la importación de equipamiento médico, a cargo del Ministerio de Salud, que no llegó a las instituciones a las que estaba destinado en algunos casos, en otros entró pero sin la documentación correspondiente, o directamente difería de lo que se describía en los papeles. Las evidentes irregularidades documentales complicaron la situación de Lagger y de su segundo, Girondin, en las operaciones denunciadas.
Ante la sospecha del involucramiento de Lagger en las operaciones que entonces se investigaban, Sbatella –poco después de hacerse cargo de la Aduana– lo desplazó del área Legal y Técnica. Inmediatamente, Lagger fue reubicado como asesor de Abad en la AFIP, con la responsabilidad de ser el nexo con la Aduana: es decir, ejercer una suerte de control sobre la gestión de Sbatella. El propio titular de la Aduana lo dijo ayer con sus palabras en una entrevista radial: “Nosotros echamos a un funcionario que ahora está como asesor en la AFIP y nos audita a nosotros”.
Girondin, en tanto, carga con otro sumario en su contra iniciado por el titular de la Aduana. Es por haberle reconocido el derecho a reintegro de impuestos a los exportadores reconociendo como base de cálculo el valor CIF (costo del producto, seguros y flete) más las retenciones. El “error” le costó al fisco un 20 por ciento adicional en reintegros sobre los rubros principales de exportación. La orden dada por la Dirección Nacional de Aduanas de cambiar el criterio, una vez detectada la “falla”, demoró seis meses más en ejecutarse. A Girondin se le abrió sumario y a los exportadores se les reclamó la devolución de los reintegros pagados de más.
Tanto Lagger como Girondin son considerados “hombres de la casa”, tanto por los viejos funcionarios aduaneros como por los operadores en el comercio exterior: despachantes, importadores y exportadores. Desde la AFIP sostienen el criterio de que la Aduana “se debe manejar con gente de la casa”, por lo cual siempre han visto con malos ojos los desplazamientos que provocó Sbatella desde que asumió al frente de la repartición. “Es el mismo criterio aplicado por Abad en la DGI: buscar entre los funcionarios de carrera, con experiencia en el lugar, los mejores para manejar el área. Buscar gente que sabe”, señalaron ayer a este diario allegados al titular de la AFIP. “La prioridad era hacer los cambios en la DGI, que ya se hicieron y los resultados están a la vista; ahora le toca a la Aduana, donde inexorablemente se van a tomar las medidas necesarias. El cambio (de conducción) en la Aduana es una decisión tomada”, sentencian, repitiendo al final para subrayarlo: “Inexorablemente”.
La denuncia radicada en la Justicia todavía no empezó a ser considerada en tribunales. Pero ya está mostrando que producirá impacto sobre tres gobiernos: sobre el menemista, cuyo ministro de Salud Alberto Mazza originó la maniobra investigada; sobre la Alianza, en el cual Héctor Lombardo, sucesor de Mazza, no hizo nada para corregir las irregularidades; y sobre el actual, al haber generado un conflicto terminal entre dos áreas: AFIP y Aduana.
Tanto Abad como Sbatella tuvieron en las últimas 24 horas contactos con la primera línea de Gobierno. Ambos recibieron una respuesta coincidente en un solo punto: aquietar las aguas, por ahora. Pese al pedido de tregua, las repercusiones de la denuncia hecha pública el jueves por la Dirección de Aduanas llevaron ayer a su titular a hacer declaraciones públicas que recalentaron el ambiente. “La gente que estamos tocando en nuestra gestión ha participado en los años 90 en situaciones de tolerancia y en muchos casos tiene poder y relaciones por los negocios que ha hecho”, disparó contra los funcionarios sospechados y desplazados. “Nosotros asociamos los rumores de renuncia a esta situación”, dijo Sbatella. La decisión final se adoptará muy cerca del despacho presidencial y recién se informaría al comienzo de la semana próxima.
Fuente: Raúl Delatorre. Diario Página 12. Sabado 17 de julio de 2004. |
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