Cocodrilo que se duerme es cartera
Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Por Pablo Porporatto, Blog del CIAT, 23 de junio
Introducción
Un efectivo intercambio de información fiscal (EOI) entre los Estados es imprescindible para lograr “un campo de juego equiparado” y así erradicar los males que acarrea la competencia desleal que produce la opacidad que ofrecen ciertos países.
Actualmente es posible identificar dos estándares internacionales de EOI impulsados desde el G20 y la OCDE, el primero, referido al intercambio a pedido o previa petición (EOIR) y el segundo y más reciente, relativo al intercambio automático de cuentas financieras (AEOI), que se presentan como instrumentos fundamentales para obtener ingresos frescos -más allá de las fronteras nacionales- a las AATT de la región latinoamericana[1], en particular frente a las restricciones presupuestarias que impuso la pandemia del covid19 a los respectivos Estados (menores ingresos y mayores gastos).
La OCDE destaca que un ambiente más transparente -mayor sensación de riesgo- ha permitido a los Estados a nivel global recaudar 107.000 millones de euros en ingresos (impuestos, intereses, multas), como resultado de los programas de divulgación voluntaria y fiscalizaciones.
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Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
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