Cocodrilo que se duerme es cartera
Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Por Pablo Porporatto, Blog del CIAT, 3 agosto, 2021
1. Introducción
Con base en el acuerdo alcanzado en el G7 a principios de junio pasado, el Marco Inclusivo BEPS, de OCDE y G20 (MI) ha emitido una declaración (1/07/21) recientemente aprobada en la reunión del G20 en Venecia, para brindar una solución común que aborde los desafíos tributarios de la digitalización de la economía, a la que adhirieron, a la fecha, 132 países[1], lo cual constituye un hito en la tributación internacional, que permite vislumbrar el ansiado consenso internacional.
Los países de América Latina no resultaron indiferentes. Los miembros latinoamericanos del MI que se unieron a la Declaración son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Haití, Honduras, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Cabe recordar que algunos de estos países han realizado reformas tributarias para gravar la economía digital, aunque principalmente en el Impuesto al Valor Agregado.
2. Aspectos acordados del Pilar Uno.
Alcance
Empresas multinacionales (EMN)[2] con una facturación mundial superior a euros 20 mil millones y una rentabilidad mayor al 10% (beneficios antes de impuestos / ingresos). El umbral de facturación que se reducirá a euros 10 mil millones, dependiendo ocurra una implementación exitosa[3]. Alcanzaría a las 100 empresas más rentables del mundo[4], con la mitad de las ganancias mundiales.
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