Cocodrilo que se duerme es cartera
Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Comercio exterior
Argentina es el único país de la región que tiene déficit con el gigante asiático. Poco marketing, escasa oferta y una burocracia ineficiente.
Por Cledis Candelaresi, especial para Clarín, 17 de febrero de 2019
El reciente primer despacho de cerezas a China muestra un loable pero tímido intento por conquistar ese faraónico mercado y revertir el creciente déficit comercial bilateral, que el año pasado superó los US$7.000 millones. Avatares de la macroeconomía, la necesidad de importar bienes intermedios, y una limitada oferta exportadora explican en parte por qué Argentina tiene una performance distinta a la de Brasil, Chile o Perú que, con estrategias y políticas diferentes, registran importantes superávits.
Según las cifras oficiales, el último año en el que el país registró un saldo a favor en el intercambio comercial con Pekín fue 2008. Al año siguiente ya surgió un desfasaje de 1.190 millones de dólares que desde entonces fue engrosándose y diferenciando al país de otras naciones de la región, también proveedoras prioritarias de materia prima.
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