Cocodrilo que se duerme es cartera
Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Por Valeria Dalessandro, La Nación, 7 de octubre de 2020
Hace treinta años, Julieta -de nacionalidad argentina- se enamoró de un irlandés que visitaba nuestro país y decidió mudarse a Dublín a fundar su familia junto a él. Vive y trabaja allí desde 1990 y sólo regresa a Argentina para las fiestas. Por razones laborales, en 1980, Félix -también de nacionalidad argentina- fue trasladado a Paraguay, donde reside desde entonces. Tras varios meses de explorar oportunidades de negocios en el exterior, Nora, reconocida empresaria argentina, finalmente se traslada a Río de Janeiro. Brasil le otorga la residencia migratoria en febrero de 2020 y desde entonces reside allí con su familia, sin intención alguna de regresar a Argentina.
Ya sea por adquisición de la residencia migratoria en otro país, como por el transcurso de más de 12 meses en el exterior, estas personas perdieron su condición de residentes fiscales en Argentina. Esto implica, primero, que solo deben tributar al fisco argentino por sus rentas de fuente argentina (si las hubiere) y por sus activos situados en Argentina (si existieran) y, segundo, que de ninguna manera deben tributar por sus rentas y activos del exterior.
Continuar leyendo Aquí
Dotar de recursos a una AT es un esfuerzo continuo y de largo plazo. Si dejamos que se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Con un comercio internacional cada vez más restrictivo, las empresas argentinas advierten por demoras en reintegros, obligación de liquidar divisas y la continuidad de retenciones.
Los retiros de directores o socios de la cuenta particular frente a la pretensión fiscal de AGIP